La Casa Blanca considera que el régimen cubano podría colapsar este año, pero el presidente estadounidense cree que el proceso es demasiado lento

La tensión entre Washington y La Habana vuelve a entrar en una fase peligrosa. Un reporte publicado por NBC News asegura que el presidente Donald Trump se encuentra cada vez más frustrado por la resistencia del régimen cubano frente a meses de presión económica, financiera y diplomática impulsada por su administración.

Según el informe, Trump ha exigido respuestas a sus asesores sobre por qué las sanciones y medidas adoptadas por Estados Unidos todavía no han logrado provocar una caída del sistema político cubano. Funcionarios citados por NBC sostienen que dentro de la Casa Blanca existe la percepción de que el gobierno de Miguel Díaz-Canel continúa debilitándose, aunque sin señales inmediatas de colapso.

La revelación reaviva un debate histórico en la política exterior estadounidense: hasta dónde está dispuesto a llegar Washington para acelerar un cambio político en Cuba.

De acuerdo con las fuentes citadas por NBC y otros medios estadounidenses, el Departamento de Defensa comenzó a actualizar planes de contingencia para una eventual acción contra la isla. Aunque funcionarios estadounidenses han aclarado que no existe una decisión inmediata de intervención, el solo hecho de revisar escenarios militares marca una escalada significativa en la retórica de la administración Trump.

El contexto regional explica parte de esa presión. La crisis energética cubana se ha agravado tras la reducción del apoyo venezolano y las nuevas restricciones impulsadas desde Washington. El gobierno estadounidense ha endurecido sanciones, bloqueado rutas financieras y aumentado el cerco sobre sectores estratégicos controlados por las Fuerzas Armadas cubanas.

En paralelo, informes recientes señalaron un incremento de vuelos de reconocimiento y monitoreo militar alrededor del Caribe, alimentando especulaciones sobre posibles movimientos futuros.

Dentro del entorno trumpista existe una creciente impaciencia. Según las fuentes consultadas por NBC, varios asesores consideran que el régimen cubano podría derrumbarse antes de finalizar 2026 debido al deterioro económico y al agotamiento social acumulado tras años de crisis. Sin embargo, Trump considera que esperar meses más es políticamente inconveniente y estratégicamente riesgoso.

El problema para Washington es que el modelo cubano, pese a su evidente desgaste estructural, ha demostrado una capacidad histórica de supervivencia basada en el control político, la represión interna y la utilización propagandística del conflicto con Estados Unidos.

Para muchos analistas liberales, la permanencia del sistema no responde a fortaleza económica ni legitimidad popular, sino a décadas de monopolio estatal, ausencia de libertades políticas y control absoluto sobre las instituciones.

La posibilidad de una acción militar genera fuertes divisiones incluso dentro del propio establishment estadounidense. Sectores republicanos alineados con Marco Rubio consideran que Cuba representa un foco estratégico de influencia adversaria en el Caribe, especialmente por sus vínculos con Rusia, China e Irán.

Sin embargo, otros sectores advierten que una operación militar podría desatar una crisis regional de enormes proporciones, además de fortalecer el discurso victimista del aparato político cubano.

La propia agencia Associated Press informó días atrás que, pese a las amenazas públicas de Trump, funcionarios estadounidenses aseguraban que no existía una acción militar inminente y que todavía continuaban canales diplomáticos abiertos entre ambos gobiernos.

Cuba, otra vez en el centro de la geopolítica continental

Más de seis décadas después de la Revolución Cubana, la isla vuelve a convertirse en un punto crítico de la política hemisférica. El deterioro económico interno, los apagones masivos, la migración récord y el desgaste social han colocado al régimen frente a uno de sus momentos más delicados desde la caída soviética.

Pero también crece la incógnita sobre cuál será el límite de Washington si la presión económica no produce el desenlace esperado.

En la Casa Blanca creen que el sistema cubano se acerca a un punto de quiebre. Trump, según NBC, parece no estar dispuesto a esperar demasiado para comprobarlo.